Fractal: figura semigeométrica, constituida
por patrones en diferentes escalas.
Psicodelia: lo que manifiesta el
alma, relacionado a lo pictórico y sonoro.
Transductor: Convierte la energía en
otro tipo de energía.
Proxémica: Distancias relativas,
lejano y cercano.
Rizomático: proceso por el cual se
crea una imagen con el pensamiento.
Escribir con sonidos
En el comienzo de los años 50 la radio había sido acaparada en gran
medida por la escritura, más que por la oralidad, no era raro que las
entrevistas tengan un guión previamente hecho, de modo que se ponía controlar
hasta el último detalle. El texto era
leído sin mayor sensibilidad, adornado con efectos sonoros y efectos
sonoros. Entre tanto puede observarse que muchos estudios se han convertido en
maquinas de hacer copias sonoras, intentando absurdamente a simular la realidad
sujeta al rígido texto escrito, obviando el texto hablado, y las formas de
oralidad convencional.
Ya a finales de los 60, la radio empieza a mostrase casual, y hasta un
tanto improvisada: “Ya no hay tiempo para la escritura” y los efectos sonoros
ya no so artificiales, como ráfagas de ruido, si no que se convierte en un
actor mas, un actor sonoro. La radio se libera de la escritura y se sustenta en
lo que se vive, esta es una realidad efervescente, convulsionada… un frenesí de
un sin fin de hechos. El mundo se
convierte en un estudio al aire libre.
El sonido tiene características, propias del espacio y cuerpo de donde
se genera y este también lleva la resonancia, un repique vibratorio del lugar
del que proviene, es una suerte de imagen dinámica, como un fractal, una suerte
de psicodelia.
El registro de la realidad a través del sonido, no se trata meramente de
poner equipos para la captura de sonidos ambientales y/o imágenes y esperar que
estos la reflejen tal como es, si bien es cierto, el sonido puede transportar a
lugares, evocar momentos o recrear situaciones, pero no existe medio que pueda
reflejar la realidad de manera transparente. Cuando se esta grabando, no se
debe escatimar en esfuerzos para registrar todo que se pueda percibir, todo
cuenta y el orden no es algo de lo que debamos preocuparnos, hay que observar
muy bien (con los oídos), estar atentos para poder obtener cualquier cosa que
sea de nuestro provecho o que ayude con nuestro propósito.
La etapa de la escucha es importante, aquí escucharemos atentamente y
por que no decirlo, a ojos cerrados el material obtenido en la etapa anterior. Tenemos
que tener los ojos cerrados y la imaginación abierta a imaginar espacios a
partir de sonidos, estar prestos a crear detalles a partir de ruidos
ambientales, de golpes, de susurros, de viento, de vacío, de eco. Dejarnos transportar
y saber que todo se oye, hasta lo que no se escucha, Anthony Artaud decía que
hasta el pensamiento hace ruido. Este impregna el sonido, lo interfiere lo
neutraliza, y lo nutre de un silencio que resuena. A medida que avanza la
experiencia, la técnica se convertirá en una función del pensamiento, es donde
nos daremos cuenta que el oído lejos de ser un transductor, es una suerte de
oreja, es una extensión de nuestros sentidos y lo capturado es un borrador de
una realidad proxémica.
Lo siguiente en venir se trata de superponer elementos recogidos de la
realidad que deseamos recrear, adicionarle otros mas que ayuden a enriquecer
nuestra obra, ensamblar ese conjunto de ruidos ambientales como quien pone una
hoja en blanco, y la va pintando con fragmentos de textos, música, palabras, sonidos
no textuales que hacen el intento de hacer una recreación mas real.
El trabajo aun no acaba, pues cuando hallamos hecho nuestro collage de
sonidos, textos hablados, ruidos y música, seguirá la decisión de establecer un
orden a nuestro antojo, suspender el sonido, crear silencios,
ruidos abruptos, y ver como poco a poco el pasado ya capturado se muestra en
una nueva versión, renovada, reinventada. Tendremos en cuenta los tiempo, de
modo así que como los diálogos son importantes, los silencios también lo son,
ya que hasta el silencio comunica y las pausas son necesarias.
Tengo la seguridad que componer una pieza radial, es tan importante como
escucharla, así como el escultor toca su obra de arte y es sensible a este, uno
debe también experimentar lo que esta propuesto causar, incluso experimentar el
desencanto, preguntarse como poder hacerlo mejor, que es lo que no debo volver
a hacer o si esto sierva en otro contexto. La dramaturgia no solo enriquece nuestro
trabajo, provoca atracciones y tensiones, es capas de llevar nuestra obra a un proceso rizomático, donde el resto de elementos
no solo toman sentido e importancia si no que se conjugan en una sola imagen
sonora.
La calidad de una obra radiofónica no tiene que significar, un proceso
complejo y ni estar plagado de códigos difíciles de interpretar, muchas veces
se puede encontrar belleza en un lenguaje más sencillo, la creatividad tiene
que ser nuestra muy mejor amiga, ello supone dedicarle el tiempo necesario.
La creación sonora, no solo es el intento de capturar una realidad y que
esta sea solo una efímera experiencia, si no que plasme sentimientos,
inquietudes, grite al interior de quien lo escuche, lo sensibilice. Que la creación
sonora represente más que la técnica, represente el arte.

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